El cinturón se desabrochó y se desprendieron los recuerdos
por mi piel, como hojas sujetas a un árbol de otoño..
Mientras ese olor característico,, tan tuyo, me envolvió febrilmente
en una entrelazada de pasiones desbocadas, luchando por contenerse
fuera y a la vez al alcance de la mirada ajena.. Una apuesta por
recobrar la compostura antes superpuesta.